FM Supernova 96.7 | Revista Programación 2001


19.10.16 - Ayer, mientras estaba poniendo en orden el archivo, entre los libros apareció ella: una Revista Publicitaria de la Radio Supernova 96.7 FM (la emisora "rockera" de Radio Nacional), con la programación del 2001.

Confeccionada en un papel ilustración de muy buena calidad, en la primera página nos encontramos con el "Decálogo Supernova", diez puntos que resumen la filosofía de la Radio. 

Le siguen una editorial, sin firma, y dos páginas dedicadas a cada programa donde, con una muy buena diagramación y fotografía, se destaca el título del envío, una breve descripción del mismo y una foto del conductor/a junto a una radio.

Las últimas páginas están dedicadas al "Auditorio Supernova", la Grilla de Programación y al equipo de la emisora y de la revista.

Los programas que aparecen, en orden cronológico, son: " ¿Y ahora qué? (Carlos Polimeni), "Que parezca un accidente" (Marcelo "Pato" Mingochea), "Lo que más me gusta hacer" (Martín Perez), "El Opio de los Medios" (Ruso Verea y equipo), "Trópico de Marchi" (Sergio Marchi), "Acariciando el Filo de la Noche" (Fabián Couto), "Algo está Pasando" (Claudio Kleiman), "Tribulaciones" (Mario de Cristófaro), "Afectos de Sonido" (Fernando García), "Ola" (Pablo Schanton-DJ Romina Cohn), "Bebe a bordo" (Bebe Contepomi), "El Plan" (Fabián Rosenthal), "Mamá Paga" (Tito el Perfectito, Pablo Fábregas y Sebastián Wainraich), "JPE" (Daniel Tognetti), "Supernova Ranking" (Joaquin Daniel), "Música Juana" (Juana Molina), "SuperSoul" (Fabián Quintiero, Corina Gonzalez Tejedor), "Diego Ro-K" (Diego Ro-K), "Cabecitas Negras" (Miguel Botafogo), "Ropa Vieja" (Joaquin Daniel, María Luz Príncipe), "Purgatori VIP" (Sebastián Rimavicius, Paul Brodesky), "Radio Canibal" (Eduardo Fabregat).

Otra "Joya" que se suma al Archivo Gráfico de la Radio.

(*) Para llegar a la masa cerebral hay un par de caminos bastante evidentes. Pero uno parece el más directo de todos: mas allá de las orejas hay un par de agujeritos que llevan al centro de la cabeza, y que no sólo hacen que escuches todo lo que te rodea, sino que también permiten que te mantengas de pie: dicen los especialistas que el centrod del equilibrio está situado en el oído medio, y no parecen haber buenas razones para desmentirlos. ¿Qué saben de todo esto los que afirman que hay que tener cuidado con lo que se lleva a la boca? Cuidado hay que tener con lo que se lleva a las orejas.

Una mala elección te puede llevaral desequilibrio, a la total interferencia. Peor aún: puedecondenar a tu cerebro a la oscuridad de los sentidos. Por ejemplo. ¿qué sentiste la primera vez que escuchaste esa canción, ese disco, ese artista que te voló la cabeza? ¿No fue como si de pronto todo resplandeciera, no fue como si tu paso de pronto fuera más seguro que nunca, y el mundo entero fuera tu jardín?

Y si la música no te parece algo capaz de producir semejante milagro ¿qué hacés leyendo esto? No corren buenos tiempos para la neurona inquieta y el oído sensible. Demasiada música en serie. detrás de los escritorios siempre parece haber tipos cuya mayor experiencia límite fue cuando se les pinchó la bolsa de agua caliente. Detrás del parlante hay un ejército de estribillos más fáciles que la tabla del dos, pero millones de moscas si pueden equivocarse. Y cuando ibas al circo ¿qué te dejaba con la piel erizada? ¿La mueca del payaso o el salto perfecto de tres tipos sin red? Con la soga al cuello y las estaciones espaciales cayendo del cielo, lo único que nos queda es alumbrarnos la cabeza. Solo lo ingenuo puede subestimar al parlantito de la Spika que rumorea bajo las sábanas. La Radio quizá ya no puede aspirar a cambiar el mundo, pero vive junto a millones de personas que tienen suficientes lecciones de oscuridad con solo pisar la calle. Del otro lado, en tanto, no hay mucho más que una mesa, un micrófono y algo que parece una pecera, y con tan poco sin embargo alcanza para hacer luz: Dicen los especialistas que la luz viaja más rápido que el sonido, y tampoco hay mayores razones para llevarles la contra. 

Pero la física se lleva de patadas con el sentimiento, y en este caso se permiten las licencias: aquí el sonido llega primero y hace la luz, y que los especialistas revienten de bronca en sus laboratorios de atmósfera controlada. Sólo los espíritus inquietos se premiten esta anormalidad de lo establecido, pero cuando el centro del equilibrio es escenario de descubrimientos premanentes no es tan difícil caminar por la cuerda floja. Ametros y metros de altura no es tan raro birllar. Hace ya un año que supernova le hace pases de torero a las leyes de la física. A las leyes del mercado, las palabras y la música no parecen buenas armas en la era de la boludez. Y sin embargo cada día, cada hora al aire, valió tanto la pena que no queda otros camino que seguir. De seguir se trata, y esta es solo una manera de abrri el micrófono. adelante. Con un megaequipo de esos que parecen un aeropuerto o con un aparatito made in Taiwan, el milagro es posible. Olvidemos las leyes establecidas, las sentencias de los especialistas y el librito que asegura que cuantos más discos vende mejor es, y que la luz es más rápida que el sonido. De una vez y para siempre que se abran las cabezas a todo lo que está sonando y las neuronas se iluminen. Nunca un salto sin red habrá sido tan disfrutable.

(*) Editorial de la Revista





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